La negligencia que nos golpea en el agua

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La negligencia que nos golpea en el agua

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Imágenes por Fabián Sánchez


No se puede esperar que alguien que ayer recién esta siendo empujando en una espuma, sepa de etiqueta. Esto se maneja en el surfing cuando ya se está adentro, se practica entre surfeadores y se aprende con el tiempo.

Se trata de responsabilidad, de vidas humanas y del futuro prometedor que un adolescente ya no tendrá.

Esto se trata de la responsabilidad que tenemos al surfear.

Alguien que está aprendiendo a manejar no tiene nada que estar haciendo en una autopista. Nada.

Porque sería un peligro para todos los otros conductores que aunque conduzcan con toda la experiencia del mundo, no pueden controlar las imprudencias de alguien que justo hoy decidió aprender a manejar.

Un beginner con una tabla en el lineup es lo más peligroso que hay; volviendo a los automóviles, la reacción que tienen la gran mayoría de beginners ante el peligro, se compara con que alguien que está aprendiendo a manejar vaya a una autopista a aprender y en una curva se asuste, se tire del carro y lo deje abandonado para que los conductores que vienen atrás, se las arreglen como puedan para no estrellarse.

Surfear no es solo pararse en una tabla, es respeto; a los que llegaron primero, los que saben lo que hacen, a la ola misma, a los nativos y al surfing.

Antes que explotara la fascinación mundial por el surfing, la gente cabía en el lineup y los que empezaban a surfear aprendían en la espuma.

Ahora que todos quieren pertenecer a esta tendencia y las bellezas del estilo de vida aunque sea por un fin de semana de vacaciones en un país tropical, el agua está saturada.

Las escuelas de surf -en su gran mayoría- solo quieren lucrar y aprovechar mientras dure el furor de los turistas por las clases y las rentas. Además de la promesa de pararse en una tabla, está la ilusión de pertenecer a esta familia, como sea, a la fuerza.

Costa Rica se convirtió en el lugar de moda para aprender a surfear pero también parece ser el lugar donde -echando a perder se aprende-.

Los ticos somos demasiado pura vida en comparación con los locales de cualquier parte del mundo, nos dejamos amedrentar, pisotear y echar de nuestras propias olas.

Nos repiten cada día esa frase: -que los turistas que vienen a aprender a surfear nos dan de comer. Y pensamos que cuidar al turista significa dejarlo a la libre en el lineup aunque esto signifique un peligro para todos.

No se trata de dejarlos a su suerte, se trata de enseñarles y cuidarnos todos; se trata de vidas humanas flotando en el agua.

Si el turismo que paga por clases de surf fuera orientado como se debe por los instructores y si a las escuelas les importara la seguridad de los surfeadores, los beginners no estarían metidos en los lugares que NO son para aprender.

Mientras tanto y mientras lo permitimos, el agua está llena de tablas que en las manos equivocadas, en el lugar equivocado y sin la guía necesaria, son armas.

El mar ya no solo es un lugar de recreo para los surfeadores, ese adolescente que está en el agua no solo la está pasando bien, este adolescente, al igual que muchos surfeadores está entrenando.

Hoy en día, la gran mayoría de surfeadores también compiten y desde muy pequeños apuestan por el surfing como su carrera profesional. Ellos saben que la competencia los acerca a los patrocinadores, a becas de deporte y de estudio y de esa forma se van formando un futuro prometedor.

Ese era su lugar, él lo conocía muy bien, esa era su ola y él sabía que hacer con su propia tabla, manejar su propio cuerpo, cuidar a los demás para no hacerles daño.

Weslin Cardosa no se encontraba en el lugar equivocado en el momento equivocado. Una turista con una tabla que no sabía manejar, Sí.

Una situación que nunca se debió permitir, ya es normal. Nos acostumbramos a comernos la piedra o hacer maniobras peligrosísimas para evitar las tablas que vienen volando sin tripulante hacia nosotros, las enormes tablas abandonadas a su suerte y a la de nosotros que somos quienes nos las tenemos que comer muchas veces.

¿Por qué se vuelve normal algo tan ilógico?

La culpa de que los beginners estén en el pico con nosotros, es en un principio de la gran mayoría de las escuelas, irresponsables, ya sea con gran renombre o recién llegadas al pueblo, porque no les importa lo que pasa en el agua solo los números que se registran al cierre de caja en temporada de arribo de turistas.

Pero más que ellos que son simplemente empresarios, la culpa es nuestra, por que somos nosotros los responsables de poner orden en nuestras olas. Es necesario volver a acomodar al crowd.

 la-responsabilidad-al-surfear-surfing-nation-mag-fabian-sanchezIsaac Vega obligado a abandonar misión. / Foto Fabián Sánchez.

Las escuelas no pueden simplemente rentar tablas y dejar que los beginners vayan directo al lineup. Esto pasa por que no es responsabilidad de nadie si ocurre un accidente. Pero si se regulara esta actividad y se empezara a supervisar las escuelas, los instructores y las rentas de tablas. Habrían responsables. Si se incluyera un seguro para terceros con la renta de tablas, los dueños de las escuelas se preocuparían mucho más.

Tenemos que ubicar a la gente sin miedo. Con educación se puede tocar cualquier tema. Los surfeadores tenemos la responsabilidad de acomodar al crowd en nuestra localidad. El pico principal de cualquier lugar, NO es para aprender. Antes esto no era un problema pero hoy por hoy se deben destinar lugares para practicar, lugares para gente que aún no sabe controlar su tabla. No es posible que se renten tablas sin la debida orientación de cómo debe de manejarse en el agua y donde NO ir a aprender.

Los accidentes ocurren pero cuando se pueden evitar y no se evitan, se convierten en negligencia.

Un surfeador es un tren, viene a 40kph corriendo un tubo en un día épico, cuando de repente más adelante viene alguien estrenando licencia, con carro rentado y pensó que podía pasar; no piensa, simplemente se le tira al tren y cuando ve que no va a pasar, abandona y deja el carro en las vías.

El tren DEBE evitar un accidente fatal, posiblemente se descarrile y hayan heridos. Pero el conductor con licencia nueva simplemente se vuelve a subir al carro y se va al siguiente cruce por donde pasa el tren. Para practicar otra vez.

Hablamos con Rachael Baum de Kina Surf Shop en Santa Teresa donde Weslin Cardoza trabajaba y era parte de su familia.

“Creo que es la responsabilidad de las escuelas de surf y sus instructores, enseñar a sus aprendices los peligros de soltar una tabla. Hablarles del hecho de que como principiantes, SON un peligro para los otros surfeadores.

Orientarlos para que eviten surfear cerca de otras personas hasta que hayan aprendido a manejarse y a controlar su propia tabla.

La mayoría de instructores fallan especialmente en los aspectos de seguridad en las lecciones. Ellos simplemente están ahí porque es divertido, se gana bien y solo tienen que empujar a la gente en las olas sin realmente enseñarles acerca del océano o del surfing en sí.

Aquí en Kina, solo contratamos gente que haya surfeado por mucho tiempo como para enseñar a alguien más. Gente que sepa del mar.

Muchos turistas significa muchas lecciones; y muchas escuelas de surf en lugar de rechazar algunas lecciones porque están llenos, simplemente reclutan a cualquiera que se llame surfeador para dar las lecciones.

Algunas escuelas por irresponsabilidad y codicia, no limitan la proporción de instructor-estudiante y eso es muy peligroso. Algunos llevan a sus aprendices con un instructor para 10-15 clientes. Además del hecho de llevar a los estudiantes a lugares que no son para aprender es simplemente muy peligroso.

Los dueños de tiendas que rentan tablas tienen la responsabilidad de darle toda la información a los clientes. Sobre dónde son los lugares para aprender y qué no hacer en el agua.

Erick y yo fuimos guardavidas por mucho tiempo; recuerdo que en mi primer día de entrenamiento mi jefe de guardia me dijo “La gente SIEMPRE sobre estima su habilidad y subestima la habilidad del ócéano” y es cierto. Los beginners ven a los demás surfeando y creen que ellos también pueden hacerlo igual.

La familia de Campbell merecía algo mejor. Él se merecía la oportunidad de vivir una vida larga, llena de buenos momentos y olas”. Dijo Rachael Baum a Surfing Nation Magazine.

En Santa Teresa el pueblo siente esta pérdida, todos hablan de un buen muchacho que se preparaba para competir además de los Circuitos Nacional, Guanacasteco y Local de Santa Teresa, varias fechas del Circuito de Surf de Nicaragua, donde esperaba ser fichado para el próximo Mundial Junior de la ISA.

Nuestras más profundas condolencias a su familia y al pueblo de Santa Teresa que perdió una de sus estrellas.

En memoria de Weslin “Campbell” Cardoza.

Te vamos a extrañar.

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