No todos los días amanece glass

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No todos los días amanece glass

 

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Imágenes por Fabián Sánchez.

¿Quién no disfruta de ese momento en la mañana, cuando nuestra mirada se cruza bien tempranito con el mar cristalino, bien glass, picos y condiciones perfectas, y cielo soleado y despejado?

Qué emoción es cuando nos encontramos con esa sesión perfecta, donde todos los elementos confluyen en el lugar y momento ideal, donde el mar nos entrega olas increíbles y tenemos una de esas sesiones mágicas e inolvidables. Son esos momentos cuando salimos del mar vemos al cielo y le damos gracias a Dios por lo que acaba de suceder. Siendo honestos, nos consideremos o no personas espirituales, la mayoría de nosotros los surfistas concuerda que en esos momentos es cuando sentimos una conexión especial con Dios, y hace nacer un sentimiento de agradecimiento por lo que estamos viviendo.

Sin embargo, este deporte que tanto amamos y disfrutamos, depende de tantos factores que hacen que muchas veces ese momento mágico sea solo un sueño. Son esos días en los que recordamos que no siempre el mar amanece glass y perfecto. Hace unos cuantos días me encontré en una sesión de esas donde el mar estaba picado, el viento metido, la corriente fuertísima, la ola estaba cerrona, el cielo gris y lloviendo… obviamente cuando salí del mar lo menos que hice fue sentir esa conexión con Dios y mucho menos agradecerle a Dios por lo acababa de suceder.

En ese momento recordé que muchas veces en la vida nos sucede lo mismo. Es muy fácil agradecer a Dios y estar felices cuando todo a nuestro entorno está bien. Cuando las cosas nos salen como queríamos y todo está de acuerdo a nuestro plan, es muy fácil ser agradecidos.

Pero, ¿qué pasa cuando el día se pone nublado y nos enfrentamos a corrientes fuertes y mar picado?

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Uno de los pasajes escritos en la Biblia nos motiva a dar gracias a Dios por todo. No nos está hablando de dar gracias solamente en los momentos buenos, cuando pegamos la sesión de nuestra vida. Significa dar gracias cuando amanece glass y con condiciones perfectamente alineadas, como cuando amanece movido y cerrón. Esto debemos aplicarlo no solamente para nuestro surfing, sino en general para nuestra vida. Claro que no es fácil agradecer por las cosas malas, pero si confiamos en Dios sabemos que incluso en los malos días, algo bueno aprendemos para nuestra vida.

Al final de la sesión nos daremos cuenta que hay días buenos y días no tan buenos. Pero si lo vemos desde otro punto de vista, ¿qué extraordinario hay en agradecerle a Dios solo por las cosas buenas? Esto todo el mundo lo haría. Lo verdaderamente extraordinario sería dar gracias a Dios por los malos momentos. Lo reto a ser diferente! De todos modos, recordemos que no siempre amanece glass…

1 Tesalonicenses 5:18. “Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que Él quiere de ustedes como verdaderos creyentes en Cristo Jesús”.


 


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